¿Por qué, 24 años después, la quema de cohetes sigue siendo un peligro en Celaya?
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Juana García, madre de la víctima del Domingo Negro, con una fotografía de su hijo. Foto: Martín Rodríguez
Celaya, Guanajuato.- La señora Juana García, perdió a su hijo Pedro Ávila García, en ese entonces de 20 años, en las explosiones del Domingo Negro hace 24 años y lamentó que desafortunadamente la muerte de 72 personas y los 350 lesionados que resultaron de la tragedia, no sean motivos suficientes para que la gente deje de tronar cohetes.
También lamentó que las autoridades hagan poco para frenar la quema, pues a últimas fechas las personas lo hacen a la vista de todos, sin que Fiscalización o Protección Civil impidan que en fiestas patronales o particulares quemen cohetes.
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Juana recordó que cuando su hijo murió, apenas tenía un año en la Policía Municipal y aquel el 26 de septiembre de 1999, recién había entrado a su turno cuando acudió al lugar donde explotaron 4 toneladas de pirotecnia. Su intención era ayudar a los lesionados, pero ahí apoyando en el rescate de personas perdió la vida.
Por lo que pide a las autoridades que hagan algo para frenar la quema de pirotecnia.
“Han pasado los años y a las autoridades se les ha olvidado la tragedia, pareciera que se ha quedado en el olvido cuántas familias perdimos a nuestros seres queridos. Con el paso de los años las autoridades han sido más permisivas y no respetan la veda que ellos mismos pusieron, deberían de actuar y hacer algo para frenar la quema”, señaló.
Y es que el pasado viernes, con exhibiciones aéreas de fuegos artificiales y luces de bengala que estallaban al ritmo de la música, se realizó la gran fiesta del Barrio de San Miguel, aún a pesar de que en Celaya se tiene prohibida la quema de juguetería pirotécnica.
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Durante toda la semana, a la vista de todos y descaradamente los vecinos del Barrio de San Miguel quemaron cohetes sin control y sin permiso. Aunque todos los días hubo quema de cohetes, el viernes fue mayor la cantidad de pirotecnia quemada, cuando duró más tiempo, y el día que hasta un espectáculo especial se montó, el cual fue contratado a una empresa particular.
Cabe destacar que, desde que sucedieron las explosiones del Domingo Negro, el 26 de septiembre de 1999, y cuatro toneladas de pólvora estallaron en una bodega de Antonio Plaza, provocando la muerte de 72 personas y resultando más de 350 heridos y múltiples pérdidas materiales y económicas, se instauró (en el año 2000) la veda, que prohíbe que en Celaya se almacene, se venda y se queme juguetería pirotécnica.
El director de Protección Civil, Marco Antonio Villa Corral, confirmó que los vecinos del barrio y feligreses no contaban con permiso para la quema de pirotecnia, pues en Celaya está prohibida. Y aunque acudieron los elementos de la dependencia, no les permitieron actuar y frenar la quema.
El síndico Carlos Ruiz, señaló que en esta administración continuará la veda que prohíbe el almacenamiento, venta y quema de juguetería pirotécnica, pero aceptó que se tienen que mejorar los protocolos para inhibir e impedir la quema de manera clandestina.