Irene y María innovan en artesanías hechas con plantas del campo en San Miguel de Allende
Irene y María Sabina innovan en la creación de artesanías con plantas del campo y enfrentan copias de sus diseños en San Miguel de Allende
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Irene y María Sabina decoran figuras artesanales con flores silvestres teñidas de manera natural. Foto: Ingrid Devesa
San Miguel de Allende, Guanajuato.- La tierra brinda a Irene y María Sabina la materia prima para realizar las artesanías que, desde niñas, les enseñó a elaborar su mamá y que han ido innovando con base en su creatividad y la finalidad de distinguirse de la competencia, que incluso les ha copiado sus diseños.
Las hermanas, que crecieron cerca de la presa Allende, aprendieron desde pequeñas a hacer venaditos a base de plantas que encontraban en el campo. Su madre fue una de las primeras en realizar estas figuras, que ofrecía a quienes, los fines de semana, visitaban la presa para pasear y comer pescado.
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“Nosotros miramos cómo mi mamá los hacía y aprendimos. Ya tiene añísimos, como unos 30 años (…) ella nos enseñaba, pero no le tomábamos atención. Luego vimos que, pues sí, se vendían bien y los hacíamos. Después comenzamos a imaginar nuevos diseños”, compartió María Sabina.
Las mujeres salen a recolectar la planta, conocida como ‘ojo de venado’, después de la temporada de lluvias. Deben esperar a que crezca y comience a secarse para que sirva. Así, la pueden guardar a la sombra por años. El 'ojo de venado' llega a crecer hasta un metro, cuando hay buen tiempo de lluvia.
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“Se da cada año, nosotros la recolectamos y la guardamos después de que tira la semilla, porque si se corta verde ya no vuelve a salir y si se deja en el campo, se tuesta y se desbarata”, contó Irene.
Para trabajar la planta, hay que irla mojando para que se vuelva manejable y así poder darle la figura que se desee y amarrarla bien, con hilo, para después decorarla o pintarla.
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Irene y María logran calidad y variedad con sus artesanías
Las hermanas han innovado en sus diseños. Ahora ofrecen más de 15 figuras diferentes, entre las que se encuentran los tradicionales venados, burritos, elefantes, árboles navideños, gatos, perros, corazones, jirafas, ángeles, brujas y catrinas, borregos, búhos y hasta colibríes, pavorreales y nacimientos completos.
“Nos han copiado nuestros diseños y no importa, pero la gente debe valorar su trabajo, porque luego los dan más baratos y no tienen la misma calidad. Hay que amarrarlos bien para que les duren a la gente. Si están bien hechos, les duran muchos años”, comentó Sabina.
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Las detalladas figuras, realizadas con lo que provee el campo, se hacen en distintos tamaños y se decoran con flores silvestres que tiñen con pinturas naturales. Sirven para decorar incluso en el exterior, para lo cual las hermanas recomiendan bañar las piezas con una capa de laca en aerosol.
Desde curiosas miniaturas hasta llamativos adornos grandes, los clientes pueden pedir cualquier diseño en cualquier tamaño, con precios que van desde los 50 hasta los 800 pesos.
María Sabina e Irene han intentado tener un punto de venta en el centro histórico desde hace años. Sin embargo, no han conseguido ni participar en las ferias de artesanos y, al vender en la vía pública, se han topado con decomisos y regaños.
Actualmente, ofrecen sus productos en la orilla de la presa los domingos y los sábados, desde noviembre hasta Semana Santa, en el Tianguis Orgánico que se instala en Ancha de San Antonio No. 123, además de recibir pedidos directos.
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“Hay gente de por aquí (por la Presa Allende) que nos ha copiado algunos diseños y se va a vender a las calles (…) nos gustaría tener un lugar fijo, porque los que compran más son los turistas. Cada año vamos y pedimos, pero no nos dan (permiso)”, señalaron.
Las piezas que elaboran las hermanas Damián Ramírez han figurado en exposiciones del Museo del Juguete Popular Mexicano La Esquina y del Jardín Botánico del Charco del Ingenio en San Miguel de Allende.
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