Cecilia lleva 35 años en Correos; su abuelo y su padre también fueron carteros en Acámbaro


Cecilia aprendió este oficio que ha estado en su familia por tres generaciones.
Acámbaro, Guanajuato. – En las entrañas de la oficina de Correos de Acámbaro, late el corazón de una historia familiar que se entrelaza con la historia misma de las comunicaciones. Celia Yáñez Núñez con sus 35 años de servicio, es la tercera generación de su familia en dedicarse a esta noble labor de conectar a las personas a través de cartas, paquetes y sonrisas.
Su abuelo, Melquiades Yáñez, fue uno de los primeros carteros de su familia, recorriendo a pie cada calle y cada rincón para entregar las ansiadas noticias. Su padre, Nicasio Yáñez Sánchez, siguiendo los pasos de su progenitor, continuó esta tradición, modernizando el servicio con la llegada de nuevos vehículos y tecnologías.
Celia recuerda con cariño las historias que su abuelo y su padre le contaban sobre su trabajo. "Ellos me inculcaron el amor por este oficio y me enseñaron el valor de cada entrega. Para mí, ser trabajador del servicio postal es mucho más que un trabajo, es una forma de vida", afirma con emoción.
¿Qué hace la trabajadora de Correos en Acámbaro?

Lo primero que realiza la trabajadora del servicio postal es descargar y la ruta que llega todos los días y cargar la que deben enviar a Silao o la Ciudad de México dependiendo si el envió en nacional o internacional, posterior a esto comienza a la clasificación de cartas para comunidades, colonias o zonas donde llevan el servicio postal.
“Los sobres o cartas que mas llegan son de bancarios o de servicios como Teléfonos de México, son muy pocas las cartas que envía la ciudadanía; con la tecnología las personas nos podemos comunicar de una manera mas rápida. La gente acude a la oficina del Servicio Postal a enviar medicina, dulces típicos de la región, mole, botanas son los productos que más envía”.
Necesidad de cartas físicas sigue viva

A lo largo de sus 35 años, Celia ha sido testigo de cómo ha evolucionado el servicio postal. Ha visto cómo las cartas han dado paso a los correos electrónicos, pero también ha notado que la necesidad de un contacto físico a través de las cartas sigue viva en muchas personas.
"A pesar de la tecnología, la emoción de recibir una carta escrita a mano es incomparable. Hay algo mágico en tener una pieza tangible de alguien que quieres", reflexiona.
Pide a delegados acudir por correspondencia de su localidad

Además, pide a los Delegados Municipales que acudan a la oficina de correos por la correspondencia de los habitantes de su localidad ya que algunos delegados no realizan su labor social como debe ser. Al no acudir por la correspondencia esta debe ser regresada al lugar de origen después de algunas semanas.
Celia es un ejemplo de dedicación y compromiso con su comunidad. Su sonrisa es reconocida por todos los que la conocen y su amabilidad la ha convertido en un referente para sus compañeros de trabajo.
Al preguntarle por sus planes a futuro, la mujer asegura que seguirá entregando cartas y paquetes con la misma pasión de siempre. "Mientras tenga salud, seguiré conectando a las personas. Es mi legado y el legado de mi familia", concluye.
Más noticias de Acámbaro:
Restauran histórica casona del siglo XVIII en el corazón de Acámbaro: “es un palacio”
Artistas convierten la Plaza Miguel Hidalgo de Acámbaro en una obra de arte