El estadio que no fue: el trato VIP de Márquez y Diego a Grupo Pachuca
"Renunciamos a la plusvalía generada durante este tiempo. Nunca fue nuestro interés especular con esta propiedad cuyo fin único y último era la construcción de un estadio”
Club León al renunciar a la construcción de un nuevo estadio
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El estadio que no fue: el trato VIP de Márquez y Diego a Grupo Pachuca
Penoso y con todos los tintes de suspicacia posibles, son los calificativos que amerita el manejo que le han dado las administraciones de Miguel Márquez y Diego Sinhue Rodríguez Vallejo al tema relacionado con la compra del predio para un estadio de futbol que nunca construyó y ya no construirá Grupo Pachuca.
Muchas dudas quedan sobre la forma en la que procedió el gobierno del Estado al final del pasado sexenio de Miguel Márquez cuando compró un terreno sin hacerlo del conocimiento del Congreso y con muchas reservas en la información.
Más dudas cuando solicitó al Congreso del Estado la desafectación del predio para venderlo al Grupo Pachuca para hacer el famoso y -ahora frustrado- nuevo estadio y desde luego, preguntas que aún no tienen respuesta con el préstamo que el propio gobierno estatal le hizo al propio Grupo Pachuca para comprarle el inmueble a Roberto Zermeño.
Un inmueble que Zermeño ganó a la autoridad en los tribunales de manera increíble luego de que, por muchos años, ese estadio se presumió como propiedad “del pueblo” porque en el origen fue el gobierno del Estado quien hace décadas ayudó a financiarlo y que a principios de este siglo terminó en manos de un particular que lo vendió a otro particular que lo adquirió con un préstamo en abonos chiquitos con dinero público.
Una auténtica comedia de enredos y misterios que merecen una explicación pública, puntual y detallada. Porque desde que arrancó la última parte de la novela en enero de 2018, la autoridad no ha hecho más que sembrar dudas fundadas y razonables por la opacidad en la información y los indudables privilegios hacia Grupo Pachuca que nos demuestran que siempre y donde quiera, hay unos más iguales que otros.
La actual secretaria de Medio Ambiente del gobierno de Puebla, Beatriz Manrique Guevara me hace llegar una intervención suya en el pleno del Congreso que data de junio de 2018, cuando ella era diputada local.
En esa intervención, la legisladora plantea sus razones sobre el porqué su partido votó a favor de la solicitud del gobierno estatal y sus dudas por la forma en la que procedió la administración estatal.
“Para comprar las hectáreas a este Congreso no nos pidieron permiso... Ya se generó una especulación. El resto del polígono se va al cielo. Con un tronido de dedos del Ejecutivo que adquirió 12 hectáreas sin pedirnos permiso. Hoy, tenemos que darle permiso de venderlas y sí, vamos a votar a favor porque no es labor del Estado comprar predios para hacer estadios porque además ya sabemos que no lo saben cuidar porque por culpa de decisiones de gobiernos, el estadio de León se perdió”.
Era junio de 2018. En enero de ese año, el entonces gobernador Miguel Márquez no informó de la compra de ese terreno de 12 hectáreas. Confirmó la noticia aparecida en un medio, pero se reservó los detalles del vendedor, dizque por la inseguridad.
El pago fue de contado. Siete meses después, se recibió el aval del Congreso local con los cuestionamientos de la oposición del Verde del porqué se compró en una exhibición. Pidió datos del contrato y que no se reservara la información. Las trabas desde el gobierno se mantuvieron. Vino luego la telenovela de la compra del estadio, sin cambios en el manejo de la información.
Primero por la revelación de que Grupo Pachuca, renuente originalmente a comprarle a Zermeño, por iniciativa propia haya cambiado de opinión. Meses más tarde salió el peine. El mismo gobierno -aunque con otro titular del Ejecutivo- fue el que le vendió un terreno con facilidades, le vendía un estadio, también con trato VIP.
De igual manera, la información fluyó a cuentagotas y no con la transparencia obligada.
Muchas preguntas en el aire porque, pese al proyecto fallido del estadio, hubo quienes ganaron dinero con la especulación inmobiliaria que generó la expectativa de un estadio en la mancha urbana de León. Hay muchas preguntas técnicas y una interrogante mayor: ¿por qué dos gobiernos estatales le dieron ese trato VIP a Grupo Pachuca en detrimento de la transparencia y el trato de iguales a que se obliga una autoridad con los intereses particulares? ¿Fue solo un asunto de demagogia futbolera?
Por lo pronto, no hay razón para que la mayoría panista se oponga a la solicitud que hizo Morena el pasado 7 de septiembre en la Junta de Gobierno del Congreso local para que acuda el secretario de Finanzas a aclarar lo que sea necesario. El que nada debe, nada teme.
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La conclusión más importante del nuevo momento que vive el proceso interno del PAN para definir candidata a la gubernatura es la aparente y súbita desaparición de los nubarrones de tormenta que se cernían sobre la sucesión en el partido que gobierna.
Los signos de distensión saltan a la vista. No solo es el cauce institucional que le dio la llegada del delegado Marco Adame a través de la creación de una mesa política.
Es la aceptación de parte del oficialismo que respalda a Libia Dennise García como la favorita, del método de encuestas como la herramienta clave para definir a la abanderada. Pero también, un notable cambio de tono de discurso de la alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez Campos quien por primera vez admite que no descarta la reelección como una de sus alternativas el año entrante.
Esos dos elementos por sí mismos, le bajaron el tono de confrontación abierta y el riesgo de choque de trenes que se veía en las semanas previas cuando el factor Miguel Márquez (con todo y su respaldo a medias) a favor de Alejandra Gutiérrez, agitó el avispero azul.
Parece que la fórmula para calmar los ánimos no era tan compleja. Una dosis de institucionalidad, otro poco de bajarle a la soberbia y empecinamiento de forzar un dedazo a estas alturas imposible de parte del oficialismo, provocaron lo que se veía imposible.
Y no se pueden desconectar estos dos hechos de la reacción mostrada por Alejandra Gutiérrez en los últimos días. El tono beligerante y retador desapareció cuando en la mesa surgieron las reglas que le daban gusto a la solicitud de la alcaldesa de León.
No se ha hablado hasta ahora de foros, pero sí de encuestas. Si hay encuestas y una de ellas la va a proponer Gutiérrez Campos, ¿qué otro alegato puede haber sobre la mesa?
¿Va a insistir en los foros? No lo sabemos. Pero ella quería que la candidatura tuviese respaldo social y parece que lo va a tener. Si hay candados para evitar un sondeo cuchareado, solo le quedará aceptar el método.
Y no hay secretos en esto. Cada una debe saber lo que vale y lo que pesa su nombre en la sociedad. Faltan los puntos finos: ¿cuál es la pregunta clave que va a inclinar la balanza hacia una u otra?
En la mesa se recordó que en Chihuahua la clave fue preguntar quien haría mejor papel para enfrentar a Javier Duarte...
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A propósito del video de aquella intervención de junio de 2018 que me hizo llegar la ahora funcionaria poblana Beatriz Manrique cuando era diputada local, valdría la pena preguntar cómo es que el partido Verde abandonó esa extraordinaria bandera por la transparencia que representa el tema del estadio León. Una bandera que ha tomado con convicción la diputada de Morena, Alma Alcaraz.
Uno entiende que no es fácil para los que se quedaron en el Verde Guanajuato después de Bety Manrique, mostrar de la noche a la mañana el oficio y las tablas que tenía esta última desde la tribuna, pero asumir ese tema para cuestionar los resbalones panistas, parecía una cuestión automática
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DIEGO SINHUE: CUANDO TODO ESTABA BAJO CONTROL
Qué tiempos aquellos cuando el gobernador Diego Sinhue le decía a Marko Cortés que en Guanajuato mejor ni se metiera y que aquí los panistas se organizaban solos.
“La segunda cosa, Marko: que dejes que Guanajuato se organice. Nosotros podemos organizarnos. Tú confía en nosotros y no te vamos a defraudar. Te vamos a responder porque Guanajuato siempre ha dado respuesta”.
Los argumentos: el carro casi completo en 2018, que aquí no hubo tránsfugas, que los panistas aguantaban cañonazos. Le prometió entonces que se volverían a ganar los 22 distritos locales. Finalmente, el PAN perdió uno en 2021, no pudo recuperar Salamanca y perdió Silao.
No iba a ser la primera vez que el dirigente nacional azul no metía mano en Guanajuato en candidaturas locales. Ricardo Anaya construyó en 2012 su candidatura presidencial con lealtades condicionadas como la de Guanajuato.
Miguel Márquez, entonces gobernador, llevó mano en candidaturas y a cambio no hacía olas con el político queretano.
Y lo que le pidió Rodríguez Vallejo hace tres años su líder nacional -en otras palabras- es que en Guanajuato se dejara libertad para el dedazo a diestra y siniestra.
Ahí estaban en el evento los exgobernadores Juan Manuel Oliva y Miguel Márquez que no podían presumir cerca de la mitad de sus mandatos, el control que llegó a tener Diego Sinhue en su gobierno y en el partido.
Oliva ni siquiera tenía el control absoluto de su gobierno, con un sector del Yunque torpedeando su autoridad. Mucho menos en el partido en donde Fernando Torres Graciano no solo hacía de contrapeso, sino que controlaba parcelas importantes de poder.
Márquez mientras tanto llegaba más fuerte como gobernador, pero como líder de facto del partido tuvo que aguantar la rebeldía de Ricardo Sheffield Padilla en 2015, que descuadró sus planes iniciales.
Y hoy, a nueve meses de los comicios de 2024, Diego Sinhue no puede presumir el control absoluto que disfrutó hace tres años. La rebeldía de Alejandra Gutiérrez Campos, alcaldesa de León y el peculiar respaldo que ha tenido del exgobernador Miguel Márquez, han sacudido el avispero.
No al punto de quitarle el peso para sacar adelante a su favorita, pero sí para obligarle a replantear su apuesta. Diego Sinhue creyó que podría ejecutar un dedazo fulminante sin resistencia alguna y hoy, ha tenido que aceptar un filtro para sacar adelante a Libia Dennise García.
La mano de hierro ha tenido que mutar en mano izquierda para abrir la baraja y otorgar concesiones porque hoy, a diferencia de hace seis años, el PAN no va en caballo de hacienda rumbo al carro completo.
Y el PAN no se puede dar el lujo de maltratar a quienes se han rebelado. Tiene que minimizar el riesgo de fisuras. El solo hecho que el CEN haya enviado un delegado como Marco Adame es un signo de que no hubo rienda suelta.
Pero eso quizá es lo que menos debe importar a Diego Sinhue quien con gusto pagará ese costo si el PAN logra mantener la hegemonía en Guanajuato, la mayoría en el Congreso local y los municipios del corredor industrial que hoy gobierna. Nada de eso, hoy está garantizado.