La estupidez política
La estupidez es un fenómeno que trasciende culturas, épocas y sistemas políticos. Aunque inicialmente pueda parecer un insulto, este concepto ha sido objeto de estudio en sociología, psicología y filosofía, pues afecta profundamente las dinámicas sociales y políticas. Estupidez proviene del latín stupidus, que significa "atolondrado" o "atontado", y el sufijo "ez", que expresa una cualidad. Las teorías sobre la estupidez: Dietrich Bonhoeffer propuso una teoría que considera que la estupidez humana se basa en el egoísmo, la ignorancia, la cobardía y la codicia. Algunos consideran que la estupidez es un arma destructiva que ha promovido atrocidades como la esclavitud, el Holocausto, los conflictos bélicos y la discriminación. Actualmente podemos ver como la estupidez de algunos gobernantes
Contraria a la civilización, que se define como el conjunto de costumbres, saberes y artes propio de una sociedad humana. Estadio de progreso. Su importancia radica en que establece las formas más altas del desarrollo de la vida en sociedad, brindando las oportunidades de enriquecer nuestra identidad como seres humanos. Son señales claras del alto nivel o grado de desarrollo en la formación adquirida por la experiencia humana y espiritual. Es una manifestación elevada y madura de una cultura.
Todo ello nos debe diferenciar de las sociedades primitivas, o sociedades tribales, salvajes, bárbaras e inhumanas; como entender las reacciones de los lideres mundiales; ahora queriendo dividirnos en bandos, en una nueva guerra comercial imponiendo aranceles y nuclear, con posibles consecuencias catastróficas, actuando como orangutanes imponiendo aranceles y dando golpes en la mesa; contrario a negociar y entenderse como gente civilizada, con cultura, las diferentes visiones del mundo o sus ideologías, creencias, valores, costumbres leyes e instituciones, se perfeccionan cuando ayudan a establecer un sistema de vida que la hacen factible, con una relación apropiada entre el hombre y la naturaleza, buscando ahora preservar el medio ambiente, para su sustentabilidad.
Hemos avanzado desde el siglo XVIII, conocido el siglo de las luces, que dio inicio a la Ilustración, el uso de la razón frente a la superstición, que colapso el feudalismo y el vasallaje, dando inicio a revolución industrial.
Lo que nos ayuda a enfrentar los desafíos, a través de la adaptación constante al cambio y la capacidad de autocorrección, como el conjunto de instrumentos o armas que proporcionan los conocimientos, la cultura, las técnicas, las ciencias y las artes, según las reglas metodológicas para abordar el devenir histórico, para perpetuar la especie y conservarse, afrontando los imprevistos, condicionantes de la realidad; como la respuesta dada al desafío que plantea la vida en sociedad, llena situaciones nuevas y peligrosas, logrando superar las distintas crisis, para renovarse y progresar.
La actual crisis mundial proviene de la perdida de la humanidad y de la ética de civilización. Donde ni la suma total de todos los progresos tecnológicos y descubrimientos de la ciencia, realizados hasta ahora por el hombre en todas las esferas de acción y desde todos los puntos de vista, podrán evitar un nuevo colapso de nuestra civilización, si no logramos entender, que en la medida en que estos progresos no contribuyen al perfeccionamiento moral y espiritual de los individuos, obstruyen el progreso de la sociedad en su conjunto y en igualdad. De que les sirve adquirir camionetas caras, si ya ni siquiera pueden transitar por las calles con temor a ser atacados, asaltados o repudiados.
Debemos tomar conciencia y responsabilidad, no gastar el dinero público en cosas banales; comportarnos como gente educada, civilizada en cada fase de nuestra vida, dejando claro las prioridades de la sociedad como el agua y la seguridad.
Esto implica saber dialogar, sentarse a confrontar las ideas, argumentar, saber escuchar. Buscar los acuerdos, por encima de las diferencias políticas o ideológicas.
Un país que entra en una permanente guerra civil no progresa, se auto destruye, es presa fácil para que otros países se aprovechen de sus recursos, del desorden interno. Mientras se desangra. Es deseable que nuestros políticos se dejen de estupideces partidistas. Y tengan en cuenta, que la sociedad les exige su contribución al desarrollo a la solución de los problemas. Que muestren ser ejemplo de civilidad, para lograr los acuerdos políticos que urgen para el progreso de México. ¿A quién le conviene que estalle el desorden social, una aguerra civil y la violencia en México?
Todos debemos cuidar la paz y la seguridad pública, no debemos permitir que nos roben nuestra tranquilidad. El México de hoy es crítico y exigente, no va a esperar a que quieran darse cuenta de sus estupideces, de lo que han dejado de hacer o de lo que se esta haciendo mal, sin antes hacer sentir su manifestación de rechazo. Sería estúpido creer que la justicia se logra sin atender las verdaderas demandas sociales; no porque se omitan o no discutan en el congreso, o en los periódicos o no salga en los noticieros, no esta pasando. La gente se da cuenta y forma su opinión, tarde o temprano se los va a cobrar en las urnas.
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