Más que un listón rosa
Cada año, octubre se tiñe de rosa. Campañas publicitarias, empresa, redes sociales, medios de comunicación, portan el símbolo de la lucha contra el cáncer de mama. Un gesto solidario que llama a la prevención sobre la tercera causa de muerte más común entre las mujeres de México.
En 2023 se registraron alrededor de 8 mil fallecimientos. En nuestro país, sólo el 17% de los diagnósticos se hacen en fase temprana.
Hace 20 años una detección oportuna y una mastectomía salvaron la vida de mi madre. El cáncer deja de ser una cifra, se corporiza e inserta en la cotidianidad de una forma brutal, cuando conocemos un caso cercano. Así nos damos cuenta de que un diagnóstico (cargado de temores e incertidumbre) es sólo el primer obstáculo que enfrentan las mujeres.
Nos damos cuenta de que no sólo el cuerpo tendrá que luchar contra el padecimiento, también la mente. Un listón rosa parece insuficiente, y las cicatrices (físicas y psicológicas), son el verdadero símbolo de este mal.
Cicatrices
“¿Por qué debemos avergonzarnos de un cuerpo que ha sobrevivido?”, nos pregunta la activista Sandra Monroy, sobreviviente de cáncer a sus 36 años.
De la mano de la fotógrafa Sashenka Gutiérrez, Sandra protagonizó la serie ‘Jódete cáncer’, que muestra su proceso antes y después de que le fueran extirpados ambos senos. Este trabajo obtuvo una mención en el Premio Internacional Luis Valtueña.
En 2005, el fotógrafo de modas David Jay comenzó un proyecto llamado ‘The Scar Project’. Recorrió Estados Unidos en busca de mujeres a quienes se les practicaron mastectomías.
No es casual que la discusión sobre el lado incómodo de este tema se plantee desde el arte, desde la estética. Los cuerpos de las sobrevivientes se transforman, se alejan de los cánones y los concentos asociados culturalmente con la feminidad.
Tal como describe la autora Anne Boyer en su libro autobiográfico ‘Desmorir’: “en el apogeo de su tratamiento, el cáncer de mama está cerca de la huelga general: pelo en huelga, pestañas en huelga, cejas en huelga, piel en huelga, pensamiento en huelga, lenguaje en huelga, sentimiento en huelga, vigor en huelga, apetito en huelga, eros en huelga, maternidad en huelga, productividad en huelga, sistema inmunológico en huelga, fertilidad anulada. Pechos anulados”.
Dentro de la conmemoración de la lucha contra el cáncer de mama, entre las cifras fatales y los casos de éxito se pierden las historias de mujeres que además de haber perdido su salud, perdieron parte de sí mismas, que se sienten disminuidas, no se reconocen en el espejo.
La palabra ‘reconstrucción’ surge entonces como una solución. Pero no es tan sencillo. No todas las pacientes están dispuestas, después de todo lo que han atravesado, a someterse a otro doloroso y costoso proceso. Mi madre se negó, por ejemplo.
Poco se habla del impacto emocional, del tabú que aún representan las imágenes de mujeres con un pecho plano o un solo seno. ‘Reconstruirse’ va más allá de ‘devolver’ al cuerpo lo que la enfermedad le arrebató; va más allá de implantes, del uso de pelucas, de que el rostro recupere color y se gane peso. Reconstruirse es empezar de cero, descubrir que sobrevivir fue un escalón más, que el trabajo continúa, ahora desde el interior, es asimilar el precio de una segunda oportunidad para estar vivas.
Y es aquí cuando personas con el valor y la resiliencia de Sandra Monroy entran en escena. Visibilizar, normalizar las cicatrices de una verdadera batalla, promover que el acompañamiento psicológico y de la familia es indispensable, ha sido su misión desde que fue diagnosticada en 2021.
Aquellas que lograron recuperarse no esperan ser tratadas con condescendencia, ni ser ensalzadas como guerreras o ángeles, buscan que los demás entendamos lo que enfrentan desde su frágil condición de seres humanos.
El precio de una vida
De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en un artículo presentado a finales de 2023, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) atiende cada año a más mujeres con cáncer de mama… pero con peores resultados y a costos mayores.
En 2019 fueron tratadas 59 mil pacientes, el número se elevó a 71 mil en 2022 (un 22%). Sin embargo, el costo de los tratamientos aumentó 3.4 % y la tasa de mortalidad pasó de 8.9 a 11.1 defunciones por cada 100 mil mujeres.
El sexenio pasado, la eliminación del Seguro Popular y del Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud, así como la creación de una ‘Megafarmacia’, no abonaron a la lucha contra el cáncer.
Recientemente, la diputada federal panista, Nohemí Luna, reveló en tribuna que el gasto para atender la enfermedad pasó de 1 mil 995 millones de pesos en 2018, a 170 millones en 2021. Inaudito recorte del 93%.
La legisladora pidió a la presidenta Claudia Sheinbaum no abandonar a las mexicanas en materia de salud.
Un diagnóstico a tiempo no es alentador si hay mujeres sin seguro social, sin recursos para atenderse en el sector privado. Tal como explica la mencionada escritora Anne Boyer, las ganas de vivir ahí están, pero son proporcionales a lo que cuesta tratar el cáncer: millones.
LO SUPERFLUO: Todo el mes nos solidarizamos con una noble causa, romantizamos la solidaridad que un listón rosa representa.
LO PROFUNDO: Debemos empatizar, informarnos y reflexionar más allá de una conmemoración.